Retrasan la implementación de Verifactu a 2027: consecuencias y cómo debería actuar tu empresa

Ene 14, 2026 | Facturación electrónica

La implementación de Verifactu lleva años siendo uno de los asuntos regulatorios más preocupantes y controvertidos para los departamentos financieros. El retraso de su obligatoriedad hasta 2027 es un cambio en el calendario que impacta en la planificación tecnológica, la inversión en sistemas de facturación electrónica y la credibilidad del marco legal. Así que, la pregunta es qué hacer ahora: esperar, mantener lo invertido o aprovechar el aplazamiento como ventaja competitiva.

¿Por qué la implementación de Verifactu afecta especialmente a grandes empresas?

Verifactu, como hemos explicado en otros artículos, es un sistema de control fiscal impulsado por la Agencia Tributaria que obliga a que los software de facturación de cualquier empresa garanticen lo siguiente:

  • Integridad de los registros.
  • Trazabilidad completa de cada factura que emitan.
  • Inalterabilidad de los datos de la factura una vez se hayan generado.
  • Envío inmediato o diferido de la información a Hacienda, según el modelo adoptado.

Las grandes empresas, suelen trabajar con múltiples ERPs, filiales, países, monedas y normativas. Por eso, implementar Verifactu en su caso conlleva revisar procesos core de facturación, y no solo “activar una opción” en el software. Así que un cambio o imprevisto como este retraso, tiene mucho más peso que para un pequeño negocio. 

Si quieres más información, estas preguntas frecuentes sobre Verifactu despejan dudas concretas.

Implementación de Verifactu 2026 vs 2027: ¿qué ha cambiado?

Durante todo 2025 y hasta hace pocas semanas, el mensaje fue y ha sido claro: Verifactu entraría en vigor en 2026. Ante ese panorama, empresas de todo tipo y tamaño han sido responsables y se han preparado y anticipado al cumplimiento normativo.

En cambio, este repentino retraso a 2027 introduce varios cambios importantes:

Lo que cambia

  • Principalmente, se aplaza la obligatoriedad legal de utilizar sistemas que cumplan con la Ley Antifraude y con Verifactu.
  • Se amplía un año el margen para adaptar ERPs y plataformas de facturación.
  • Se reduce la presión inmediata sobre los proveedores de software, que, por ende, ganan tiempo.

Lo que NO cambia

  • Cómo deben generarse los registros de facturación.
  • Qué información es obligatoria.
  • Cómo se garantiza la inalterabilidad.
  • Qué sistemas quedan fuera de cumplimiento.
  • Los requisitos técnicos y funcionales no se suavizan y seguirán siendo los mismos que había previstos. 
  • La intención de control fiscal y lucha contra el fraude también permanece intacta.

En otras palabras: no se cancela Verifactu y el retraso no modifica los requisitos, por lo que cualquier decisión tecnológica tomada debe alinearse con ese mismo marco. 

Ignorar la orden ministerial con el argumento del aplazamiento es, desde un punto de vista financiero, una mala práctica de gestión del riesgo.

El retraso de la implantación es un problema de coherencia normativa

Más allá de lo que supone a nivel técnico, el retraso de la implementación de Verifactu hasta 2027 lanza un mensaje preocupante al tejido empresarial español. ¿Por qué?:

  • Penaliza a las empresas que se habían anticipado al cumplimiento legal.
  • Desincentiva la inversión temprana en compliance tecnológico.
  • Refuerza la percepción de que en España “esperar al último momento” es una estrategia útil y válida.

De igual modo, para un CFO, esto genera una disonancia: ¿tiene sentido seguir invirtiendo en adaptación legal si las reglas del juego cambian constantemente?

¿Qué pasa con las empresas que ya han implementado Verifactu?

Precisamente, a finales del 2025 ya había muchas grandes organizaciones que habían invertido en:

  • Adaptar sus sistemas de facturación.
  • Integrarse con proveedores tecnológicos.
  • Revisar sus procesos internos y sus controles.
  • Formar a sus equipos financieros y de IT en la normativa.

Pues bien, todas ellas deben saber que el retraso a 2027 no invalida esas inversiones. Es decir, el camino recorrido sí que es un avance, pero también tienen que replantear cómo aprovechar lo que ya tienen.

Escenarios habituales a día de hoy

En ese contexto, a inicios de 2026 hay empresas que se encuentran en distintos puntos con respecto a la implementación de Verifactu: 

  • Empresas con sistemas ya implementados, pero no activados ni operativos.
  • Sistemas que, de momento, están preparados solo para España, no para filiales en otros países.
  • Compañías con soluciones parciales que aún no escalan bien.

Es aquí donde la diferencia entre cumplir por obligación y diseñar una estrategia de facturación digital a largo plazo puede ser crítico.

No todos los sistemas Verifactu son iguales

Justamente, uno de los errores más frecuentes que ha habido en la implementación de Verifactu es asumir que cualquier software “compatible” es suficiente. 

Nada más lejos de la realidad, ya que para las empresas de mayor volumen y tamaño, los sistemas Verifactu deben cumplir unos requisitos adicionales o muy concretos. Sin ir más lejos:

  • Capacidad multiempresa y multijurisdicción.
  • Integración con ERPs corporativos (SAP, Oracle, Microsoft, etc.).
  • Gestión de grandes volúmenes de facturas.
  • Gobierno del dato y auditoría avanzada.

Por eso, si aun no lo has hecho, es importante que, antes de implementar un sistema compatible con Verifactu, te fijes en varios aspectos que diferencian los sistemas básicos de los más completos. Es decir, en criterios como los de esta tabla:

Criterio Soluciones básicas Plataformas enterprise
Escalabilidad Limitada Alta
Integración ERP Parcial Nativa / avanzada
Multi-país No
Gobierno del dato Básico Avanzado
Preparación post-2027 Dudosa Sólida


Ejemplo práctico: multinacional con sede en España

Veamos todo lo explicado hasta aquí con un caso práctico. Supongamos un grupo industrial con presencia en 12 países y con su facturación centralizada en SAP.

  • En 2024 inicia el proyecto de implementación de Verifactu.
  • En 2025 adapta su sistema de facturación española.
  • En 2026 se anuncia el retraso a 2027.

En ese caso, la decisión estratégica acertada sería: 

  • Mantener la implementación.
  • Aprovechar 2026 para extender el modelo a otros países.
  • Unificar gobierno del dato y reporting fiscal.

Lo que NO debe hacer es:

  • Paralizar el proyecto.
  • Desactivar los controles ya implementados.
  • Volver a improvisar en 2027 con prisas y sobrecostes.

El cumplimiento de Verifactu como palanca de transformación digital

En cualquier caso y como hemos dicho siempre en easyap, para las empresas que miran más allá del cumplimiento mínimo, implementar Verifactu significa:

  • Trabajar con un catalizador de facturación electrónica global.
  • Mejorar en el control financiero y la trazabilidad.
  • Reducir los riesgos fiscales y reputacionales.
  • Dar un paso adelante hacia modelos de reporting en tiempo real.

Este enfoque es muy útil para CFOs que gestionan estructuras complejas y que deben responder ante consejos de administración y auditores internacionales. De hecho, ante el retraso a 2027, las decisiones más racionales deberían ser:

  • No deshacer lo ya construido.
  • Revisar si la solución actual es escalable y sostenible.
  • Aprovechar el margen temporal para optimizar procesos.
  • Evaluar plataformas que vayan más allá del cumplimiento local.

El retraso de Verifactu no es una excusa, es una oportunidad (más aún, si lo haces con easyap)

Para CFOs y directivos financieros, el aplazamiento plantea una gran pregunta: 

¿Las decisiones tomadas hasta ahora responden a una urgencia regulatoria local o encajan en una estrategia global de facturación digital, control y gobierno del dato?

En easyap entendemos la implementación de Verifactu como parte de un modelo de facturación electrónica escalable, multiempresa, multijurisdiccional y con integración en ecosistemas complejos. Algo ideal para compañías que operan en varios países y que buscan coherencia operativa, trazabilidad y visibilidad financiera.

Las empresas que en 2026 consoliden su facturación, estandaricen procesos y se apoyen en soluciones eficaces llegarán a 2027 con una ventaja: menos riesgo, menor coste de cumplimiento y unas finanzas sólidas y predecibles. Las que esperen, probablemente volverán a enfrentarse a improvisaciones y sobrecostes.

El mensaje es inequívoco: la implementación de Verifactu va de decidir cómo quieres posicionar tu área financiera en los próximos años. Ahí, elegir la tecnología y el partner adecuados es vital para avanzar y no solo cumplir. Contáctanos

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